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El viaje del yo al tú

19/10/2017 FCN Educación 0 comentarios

Joan Garriga, Fundación Claudio Naranjo

El pasado 10 de octubre Joan Garriga ofreció -en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Huelva- una charla gratuita bajo el título: Familia y escuela, el lugar de la educación. Organizado por la Comunidad FCN de Huelva, este encuentro inaugura el V ciclo de Conferencias de Educación Transformadora.

Integrantes de la comunidad educativa de Huelva, asistentes al encuentro, nos relatan a continuación su experiencia.

"Habla Garriga, habla Joan Garriga, ese santo bon vivant que mezcla la lectura de los santos ortodoxos con la de Nietzsche. Y al escucharlo agradezco tener oídos. Y agradezco los oídos porque me está diciendo Garriga que da igual lo que lea, porque el sentido y el placer lo pone el lector mismo. Yo mismo. Tú mismo.

Y empezó a hablar a las 11.30 del martes 10 de octubre en el salón de actos de la Facultad de Ciencias de la Educación, inaugurando el V Ciclo de Conferencias por una Educación Transformadora, organizado por la comunidad Fundación Claudio Naranjo de Huelva. Y habla de que la guerra empieza en los hogares, y que la primera guerra es la que enfrenta a los hombres y las mujeres. Y dice que los hijos están conectados por el corazón a esa guerra. Habla de la memoria y de los extravíos del corazón. Habló de una mujer violada; y de cómo entregó a su hijo en adopción. En la sangre se mezcló el amor y la violencia y la madre decidió al final abandonar su papel de madre.

La vida no siempre te trae lo que quieres, a pesar de la teoría esa de la ley de la atracción. La vida no te va a dar lo que esperas de ella, sino lo que ella traiga. Una cosa son tus deseos y otra la realidad. La realidad va por otra parte. El dolor es tu mejor escuela. La vida se hace sola.

Una chica le preguntó con algo de extrañeza al respecto: “¿cómo es eso de que la vida se hace sola?”. Garriga dijo que esto de que la vida se hace sola son palabras mayores: “Es para santos”. Añadió que sí, que si quieres tener un novio va a ser muy difícil que te llegue llovido del cielo y que aterrice en paracaídas en el jardín de tu casa, pero… la vida se hace a sí misma. Esto me recordó la expresión esa de no empujar el río. El río avanza solo. Una frase usada en la gestalt. Y también me recordó otra frase de un yogui, de Ramana Maharsi: “No hagas nada que te cueste trabajo”.

Total, que abandones tus deseos. Esto no lo dijo Garriga –Joan-, sino yo. ¿Y quién soy yo? Yo soy el que escuchó a Joan Garriga citar a Nietzsche. De este Nietzsche (el santo heterodoxo por excelencia) alabó Joan su concepto del Amor fati, y casi lo cita de memoria según viene recogido en el "Ecce Homo": Mi fórmula para expresar la grandeza en el hombre es Amor fati: el no-querer que nada sea distinto ni en el pasado ni en el futuro ni por toda la eternidad. No sólo soportar lo necesario, y aún menos disimularlo – todo idealismo es mendacidad frente a lo necesario- sino amarlo.

Sobre interesado como me quedé por la expresión latina Amor fati –que se puede traducir como amor al destino- seguí buceando en la red para seguirle la pista. Nietzsche da otra mirada sobre el mismo concepto en otro de sus libros, La Gaya ciencia, donde dice: “Quiero aprender mejor cada día a ver como belleza lo necesario de las cosas: así seré de los que las embellecen. Amor fati: ¡que ese sea mi amor a partir de ahora! No quiero hacer la guerra a lo feo. No quiero acusar, ni siquiera a los acusadores. ¡Que mi única negación sea apartar la mirada!¡Y en todo y en lo más grande, yo sólo quiero llegar a ser algún día un afirmador!”.

Vuelvo a escribir: Quiero aprender mejor cada día a ver como belleza lo necesario de las cosas. ¡Magnífica frase! ¡Magnífica actitud! Está en el polo opuesto del resentimiento, ese sentimiento tan visitado por mí en mis horas bajas, que son prácticamente todas.

Volviendo al "Ecce Homo", ¿sabéis cuál es el subtítulo de este libro de fuerte contenido autobiográfico? Os lo diré. No hace falta que lo miréis en el Wikipedia. El subtítulo es Cómo se llega a ser lo que se es. Esta es la respuesta que el santo heterodoxo alemán dio por adelantado a la chica del otro día. Y es que esa chica se hizo la pregunta que nos hacemos todos: “¿Cómo que la vida se hace sola? ¿No nos repiten en casa que debemos esforzarnos, que las cosas cuestan mucho trabajo? ¿No nos repiten en la escuela y en la universidad por activa o por pasiva que los mejores son los coreanos porque son los que más trabajan?”.

La respuesta está… en el viento. Si la quieres atrapar, ella nunca se dejará. Así que acepta lo que eres. Abandona tus deseos. Permite que caigan al suelo y sean abono, pero no vayas pretendiendo que tus deseos te den derecho a nada.

Así hablaba Joan Garriga: “¿para qué caer en absurdas identificaciones identitarias? ¿A quién le importa que sea catalán? ¿A quién le importa que sea español? La respuesta está arriba”.

Y hablaba del dolor: “¿qué es lo que más miedo da? ¿Qué es lo que los humanos prefieren evitar? El dolor”. Aceptar el dolor es ir un poco más allá. Parecido es el viaje del yo al tú. Estoy instalado en mi yo. En la medida en que me convierto en tú voy diluyendo mis identificaciones. Si me aferro a mí, los demás se convierten en el infierno. Si me aferro a mí, tú serás mi dolor. Mi viaje hacia ti es el viaje con el que me desidentifico de mi dolor. Retoma Garriga la frase de San Agustín: "Ama y haz lo que quieras. El amor es el viaje del yo al tú".

Recordó también Joan otra frase: Esperar que la vida te trate bien porque seas buena persona es como esperar que un toro no te ataque porque seas vegetariano. Es una frase-vacuna contra el optimismo. O contra la ignorancia. Una vieja amiga me contó una pequeña y terrible historia. Me contó que en la guerra civil unos amigos le dijeron a su tío que se fuera de su pueblo, que los del otro bando lo estaban buscando para matarlo. Él les respondió que no tenía nada que temer porque nunca había hecho nada malo. Finalmente fue capturado y ejecutado. Recordó Garriga que nosotros llevamos nuestro camino, pero que la vida también lleva el suyo. Estamos sujetos a las ganancias, y también a las pérdidas. Y al final lo perdemos todo.

El dolor es inevitable. Aceptarse a uno mismo es aceptar sus pérdidas. Aceptarse a uno mismo es entrar en el viaje del yo al tú. Porque cuando uno se acepta a sí mismo, empieza a ver al otro. Cuando uno se acepta a sí mismo, empieza a tener tiempo para ver al otro. Y recordó Joan Garriga otra frase de San Agustín: “la felicidad consiste en tomar con alegría lo que la vida nos da y en soltar con la misma alegría lo que la vida nos quita”.

La vida es un constante tomar y soltar, y al final se suelta todo. Hablando del éxito y del fracaso recordó que podemos perdernos por nuestros fracasos y también por nuestros éxitos. Habló de la persona devorada por su propio éxito.

Y la locura sobreviene cuando no estás en tu sitio. Cuando la madre no hace de madre. Cuando el hijo no hace de hijo. Cuando el padre no hace de padre. Acepta tu sitio.

Me impresionó eso de que las guerras que atiborran los libros de historia y las pantallas de televisión, las guerras que convierten la historia de la humanidad en un listado interminable de bajas empiezan en el hogar y es la que enfrenta a hombres contra mujeres. Me pareció desproporcionado y simplista e interesado. Y me sonó a verdad.

No sé si lo escuché el martes pasado, pero dice también Joan en algún otro sitio o libro que los padres entregan algunas monedas a sus hijos. Mi madre me lo recuerda también de vez en cuando. Ella, al modo evangélico, habla de las monedas que Dios da a cada uno (he vuelto a mirar en la red. Supongo que mi madre se refiere a la parábola del señor y los tres siervos). Esas monedas son nuestros talentos. Por cierto, el talento fue en su día una moneda. ¿Qué hago yo con mi talento? ¿Lo entierro en arena estéril o lo cuido y riego? Ese siento yo ahora que es el escenario de mi primera guerra. El que se da en mi corazón al contemplar mis propias monedas."

Constantino García García

 


"Hoy nos encontramos con la presencia y las palabras de un psicólogo humanista, gestáltico. Trabaja con método escénicos y corporales… y en el terreno de las Constelaciones Familiares. Discípulo de Claudio Naranjo.

Arranca con una provocación que es hacer lo que le apetece, lo que el cuerpo le pide. Y le pide un “conversatorio”, responder a preguntas y a inquietudes de una forma más orgánica. Porque ir por la vida intentando hacer lo que uno quiere puede ser provocador y revolucionario.

Hay afirmaciones que nos van situando en qué podemos esperar de este encuentro: la vida se rige por la propiedad transitiva, recibir y dar, como flujo vital. Y con la frase “Saber ganar, sin perderse a uno/a mismo/a, saber perder ganándose a uno/a mismo/a”.

Y, en este inicio de viaje, quiero y deseo que el amor esté en todo, como un norte. Que impregne cuerpo-mente-espíritu-corazón.

Somos el fruto del éxito de tantas personas que consiguieron sobrevivir, trascender… de la lucha, de las frustraciones, de las pérdidas… Somos lo que otros y otras también pusieron en nosotros/as. Y el mismo Mozart reconocía que “los dioses le dictaban la música”.

Aparece en este momento la palabra EGO, elemento que nos conduce a identificarnos con nuestros éxitos (si esta palabra tuviera un significado real).

La educación emocional se agarra a la educación en los vínculos, a escuchar voces calladas, y acalladas, en las relaciones. Y para ello hace falta una considerable dosis de audacia.

La realidad está más allá de nosotras y nosotros… y hay que bailar con ella (darse cuenta, aceptación y gestión, intención y acción). Hay que ponerse en sintonía con ella. Y, por ejemplo, estar bien, acompasado con lo que la vida nos depara, es también llorar cuando lleguen mal dadas.

En esa realidad del ego que se quiere abrir hueco permanentemente, en nuestras vidas, habitamos en este mundo atados a pequeñas pertenencias: nacionalismo, por ejemplo. Y ello acorde con nuestra naturaleza de mamíferos apasionados. Pero…Lo más habitual es la guerra “infraterna” dentro de las familias. No nos vayamos más lejos, miremos cerca.

Es adecuado honrar con reconocimiento, con llanto, a las personas perdidas y a otras tantas pérdidas, de todo tipo.

Nadie está loco/a. Todas y todos tenemos explicaciones, porqués, para qué… que podríamos entender si nos pusiéramos a ello. Entender los vericuetos del corazón… cuando existe violencia el corazón no tiene por qué regirse por la razón (este corazón sigue conectado con el hijo que dimos porque fue fruto de una violación, sigue conectado al padre que ejerció violencia en su hijo/a).

Todas las puertas conducen a la vida… si las cruzamos y después bailamos con ella, aceptando, nos daremos cuenta de que, más allá del deseo de un ideal, de que todo vaya bien, sabemos que también nos va a tocar perder. La vida gira (¡tantas y tantas veces!) pivotando en heridas no curadas.

Frente al dolor

Camino terapéutico: dar espacio a la causa, integrando este dolor en nuestra vida.

Camino reactivo: Me alejo de esa realidad. Me siento víctima. Ira sin tino, duradera. Frente a la pérdida definitiva y total es mejor hacerse a las pérdidas, sin ego: “morir antes de morir”. Con un cuento en el que un padre y una madre le dan a su hija una llave con tres dientes surgen las siguientes reflexiones:

Errores: no darle a la vida lo que tienes y eres, no ser valiente. Por miedo. La invitación es a respetar tu verdad y moverte hacia donde te guían los deseos (“y al que no le guste que no mire”). “Si te critican es que te lo estás pasando bien, es que algo estás haciendo bien”: es la frase paradójica con la que adorna Joan está reflexión. Darle a la vida lo que no tienes. La impostura, entonces. Identificarnos con un ideal para buscar el éxito. Buscando la aceptación a costa de lo que sea. Joan Garriga nos cuenta la anécdota de una ocasión en la que reconoció que estaba inseguro, desde su rol de formador, terapeuta. Y eso era un pecado para muchos y muchas. Y qué iba a hacer/ser él, si era así como se sentía. Eso es digno de ser respetado. No tomarse el tiempo y la actitud para DARSE CUENTA. Estar atento/a y no instalarse en la ignorancia: meditar, escuchar el cuerpo, los sueños… ATENCIÓN.

A las hijas/os no les interesa lo que sus padres y sus madres dicen… sino lo que hacen. Esa es la verdad.

Volviendo a las (inevitables) pertenencias y a las pasiones que despiertan, añade que es conveniente que se desarrollen con respeto a las pertenencias de las otras personas: “Cada vez soy más tú”. En este momento sugiere la lectura del libro “Los ojos del hermano eterno” de Stefan Zweig.

("Los ojos del hermano eterno. Una leyenda" (en alemán, Die Augen des ewigen Bruders. Eine Legende) es una novela breve del escritor austriaco Stefan Zweig. Fue editada por Insel-Bücherei en 1922. La obra narra el camino de un guerrero llamado Virata hacia la purificación. Ante un gran acontecimiento en el que tiene que tomar una determinación, la inacción le lanzará por diversas etapas como guerrero, juez, noble, anacoreta, en busca de la libertad y la tranquilidad de espíritu. Al final descubrirá que sólo quien es útil es libre: quien da su voluntad a otro y su energía a una labor – Wikipedia).

Y como experiencias históricas anti EGO nos recuerda cuando se demostró que el geocentrismo era falso (Aristarco de Samos y Nicolás Copérnico), cuando Charles Darwin puso sobre la mesa y sobre las conciencias de su época la teoría de la evolución de las especies. Y por último cuando Sigmun Freud nos espetó que somos idiotas sin conciencia.

En las alternativas de comportamientos humanos genéricos Joan ofrece dos parámetros: el de los chimpancés (el yo, el ego, el nosotros/as): agresividad, territorialidad, patriarcado, competitividad. El de los bonobos (el tú, la empatía, el vosotros/as): entregados al placer, cooperación, aversión por el conflicto, amor, sexualidad como caminos para el entendimiento y para la reducción del estrés. ¡Y somos ambas cosas! Y no se puede negar que somos lo que somos por accidente: francés, gordo, alta,…

Cuando miramos frente a frente a la llamada Ley de la Atracción: si nos portamos “bien” la vida se comportará con nosotros/as. En muchas ocasiones, que a veces hacen de la excepción la regla, es como pensar que el toro no nos embestirá porque somos vegetarianos/as. Normalmente la vida se rige por causalidad, pero hay que darle el hueco que exige a la casualidad. No caigamos, por tanto, en el “buenismo” exagerado porque la vida funciona, en numerosas ocasiones, a pesar de ti.

Habla del Amor fati como un camino de conciencia y de aceptación. (Amor fati es una frase latina que se traduce como «amor del destino» o «el amor al destino». Se utiliza para describir la actitud de quien ve todo cuanto le sucede en la vida, incluido el sufrimiento y la pérdida, como positivo. Es decir, uno siente que todo lo que ocurre forma parte del proceso en el que el destino llega a su objetivo final, y así debe ser considerado como bueno.

El destino aquí no debe ser entendido como a lo que el hombre está obligado a que le suceda, sino al destino que nosotros mismos nos construimos, dentro de nuestros límites, los cuales nos los ha impuesto el azar (nuestra sociedad, cultura, familia, etc.). El azar pues, juega un importante papel, frente al que es posible tomar dos actitudes: negarlo, viviendo como si la vida se tratara de una carga. O aceptarlo; considerando que la vida es un juego: a veces se gana, otra se pierde. Pero si aceptamos el triunfo, también lo hacemos con la derrota, pues el uno no existiría sin el otro. Por otra parte, se caracteriza por la aceptación de los acontecimientos que ocurren en la vida. Es casi idéntico al concepto judío de Gam Zu Letovah (esto también es para el mejor). La frase se utiliza en varias ocasiones en los escritos de Nietzsche – Wikipedia)

Lo que me ha pasado es lo mejor que me podría haber pasado, visto desde el AQUÍ Y AHORA. Incluso las pérdidas.

Como última reflexión ahí va… introducir la educación emocional en la educación reglada es un buen propósito. Quizá el primer paso sea “limpiar la propia casa”. Y sin arrogancias ni pretensiones excesivas tener constancia, paciencia y valentía.

José Ramón Andikoetxea Rodrigo (Andi – Aguasalada)

 

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