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¿En qué consisten los Encuentros de Educación?

El error principal del Sistema Educativo actual es que lo que hoy se llama educación es casi puramente instrucción, es decir una trasmisión de informaciones intelectuales.  En cambio, la educación como está planteada en la UNESCO, debe ocuparse de que las personas también aprendan a convivir, a ser, a hacer y aún a aprender.

Lo que está errado en el sistema educacional actual es pensar que el ser humano se rige por la razón, y eso se traduce en el volumen de información que se pretende depositar en los niños y que luego, a través de la memorización de los mismos, se evalúa a través de exámenes donde parece más importante acertar que saber, sentir y ser. La educación no está vinculada a la búsqueda de valores como la sabiduría, la belleza, el amor; sino que se corresponden directamente con la base de la sociedad de consumo que habitamos que es la acumulación, el apego y el deseo superficial, sin sentido. Claudio, a través de los Encuentros de Educación nos invita a experimentar una experiencia que integre los tres cerebros: el racional, el emocional y el erótico-lúdico con la espiritualidad.

¿Cuál fue el inicio del Cambio?

Claudio considera que los/as educadores/as saben más de educación que los legisladores, y que por eso sus quejas merecen ser escuchadas como indicios válidos de lo que merece ser mejorado en la educación. El paso de la queja a la creatividad nos parece que sea en parte el responsabilizarse por lo que es posible hacer para mejorar las cosas, en vez de protestarle a quienes han establecido las políticas educacionales vigentes. La iniciativa de Claudio Naranjo es la de estimular la creatividad de los profesionales de la educación y así contrarrestar una tendencia a la obediencia pasiva y al consecuente victimismo. Y lo inspira en ello en parte, la fe de que si las/os educadoras/es llegaran a compartir ideas claras sobre lo que la educación necesita, ello seguramente llevaría a que las autoridades políticas se abriesen más a su influencia.

La queja puede ser el punto de partida para mirar algo que queremos que sea diferente. Partir de algo que incomoda o molesta permite tomar conciencia de cuál es el malestar que siento en este momento y que seguramente está condicionando nuestro sentir, actuar y pensar. Podemos irnos a dos extremos: la sobreadaptación donde no reconozco lo que necesito o lo que falta y simplemente me adapto a lo que hay. Estamos como dormidos, a veces sin estar muy consciente de ello, pensando que nada puede cambiar o que el cambio viene por lo que puedan hacer otros; o en el otro extremo, vivir en la queja continua de todo, del sistema, de nuestro centro educativo, de nuestr@s compañer@s, de la autoridad, de las familias, del alumnado, del sistema, de las leyes, del currículum, de los recursos, del horario, de la ratio, y un largo etc. Y aunque los/as docentes vamos fluctuando de un extremo a otro, consideramos que ninguna de estas dos posturas en sí misma apoya el cambio.

Claudio Naranjo invita en cada encuentro a escucharnos, a escuchar a otros, a mirar más allá, partiendo de lo que molesta, dificulta, enfada o adormece; y desde allí, quitando capas egóicas, el/la educador/a descubre que cambiándose a sí mismo/a, a través del autoconocimiento y la conciencia, puede cambiar la educación y el mundo.

¿Cuál es el objetivo de los Encuentros?

El objetivo principal de estos encuentros es apoyar a los/as educadores/as a elaborar propuestas creativas entre ellos/as a través del diálogo sobre la naturaleza de los problemas, luego a  través de la reflexión conjunta acerca de las posibles soluciones y, por último, a través de la elaboración de proyectos que constituyan aportes autosustentables hacia una educación mejor.

¿En qué consisten los proyectos?

Si habláramos de proyectos eficaces, dichos términos remitirían a una pedagogía orientada al éxito; sin embargo Claudio Naranjo y su propuesta apunta más a una pedagogía amorosa orientada a la felicidad a través de Proyectos Comunitarios Creativos. La alusión a comunitarios significa que el cambio social viene de la conciencia social, y a veces el profesorado, en su actividad solitaria en el aula, pierde la dimensión social de su profesión, que es haciendo con otros, y este tipo de proyectos le ayuda a recuperar ese valor. El término creativos estaría directamente vinculado al nivel de conciencia de los miembros del grupo, que repercute luego en la resultante del grupo. Y este nivel de conciencia tiene que ver con el nivel de autoconocimiento que tienen los educadores/as sobre cómo obstaculizan y facilitan el aprendizaje propio y el de su alumnado a partir de su carácter, de su saber hacer, pensar, sentir y ser.

¿Cuál es nuestra metodología?

La dinámica de los encuentros que se realizan en la FCN comienzan con la comunicación en pequeños grupos acerca de los problemas de la educación y sus posibles situaciones; continúa con el compartir de las principales conclusiones en reuniones plenarias, y luego con talleres que nos inspiren como docentes a contribuir al aspecto humano y humanizante de la educación, que se ha ido deshumanizando, como casi todo en el mundo, a causa de presiones económicas. También compartimos “Experiencias Creativas” que han llevado a un cambio, para que otros/as docentes escuchen como algunos/as compañeros/as han resuelto situaciones cotidianas, que posiblemente estén padeciendo en este momento sin ver la solución. Y en el cierre se busca la co-participación grupal por regiones, intereses y niveles educativos a través de propuestas propias de los miembros de un mismo centro educativo que estamos presentes en cada encuentro o de propuestas inter-centro, cuando las personas estamos solas sin compañeros/as de nuestros propios centros. Luego podemos continuar reuniéndonos en los Comités de Educación, que empiezan a surgir en cada ciudad, para hacer seguimiento de los Proyectos y crear nuevas propuestas hacia el cambio.

¿Por qué el cambio del mundo desde la Educación?

Claudio Naranjo considera que las/os docentes podemos ser más creativos/as en nuestro desempeño profesional, aún cuando tenemos que seguir un currículum, ya que muchos/as docentes lo demostramos a través de nuestras experiencias cotidianas que compartimos en los encuentros de la FCN. En todos los sistemas educativos hay intersticios, espacios que nos permiten hacer algo diferente; Siempre hay una manera de hacer de forma más consciente lo que hacemos, pero eso implica salir de la zona de confort y convertirse en un buscador de sí mismo/a y en la vida. Por eso Claudio Naranjo apoya el cambio en la educación desde los/as docentes, haciéndonos ver que somos más de lo que hasta el momento hemos estado siendo; que cuando nos empezamos a quitar capas egóicas contactamos con lo más profundo de nuestro ser y la creatividad deja de ser un acto de la voluntad o algo que puedo aprender en un curso a través de la razón. La creatividad comienza a sentirse, fluir y nos muestra el mundo desde percepciones más sutiles y profundas, entonces lo que antes nos parecía un “niño molesto”, vemos ahora a ese mismo niño como un maestro que nos da la oportunidad de lo que necesitamos aprender, pasamos de educadores/as a aprendices.

Un ejemplo claro de una línea a desarrollar como docentes es trabajar en la posibilidad de conciliar la espontaneidad con la disciplina y mantener un orden y atención en una clase que venga del interés real del alumnado; una de los experiencias que existen actualmente, entre otras, es la escuela Pestalozzi de Ecuador de los esposos Wild, donde la libertad facilita el establecimiento de un buen sentido de comunidad, que constituye una mejor base para la disciplina que el autoritarismo. Por supuesto que es un trabajo que tienen que iniciarse en edades tempranas, ya que a medida que el/la niño/a crece, aumentan las dificultades para que desaprenda y aprenda de una forma diferente a la que ha adquirido hasta el momento. Por ello será más complejo intentar esto con adolescentes que con niños/as en la etapa infantil.

Desde el punto de vista del docente tendríamos que considerar que lo principal es cómo nos vemos a nosotras/os mismas/as, cómo hemos aprehendido a conciliar libertad y orden y, seguramente, en esa primera respuesta encontraremos la dificultad para poder hacer “fuera” en la clase, lo que aún no hemos conseguido hacer “dentro” de nosotras/os mismas/os. Educar implica una actitud, que depende de una forma de estar en el mundo, y se vincula al trabajo personal que hacemos sobre nosotras/os mismas/os basada principalmente en el autoconocimiento; por tanto, no es posible conseguir en los/as jóvenes actitudes por decreto, por imposición, por autoritarismo (muy diferente de autoridad), si nosotr@s no somos un reflejo de aquello que les pedimos. Muchos/as docentes formados en diversas pedagogías amorosas, holísticas, humanizantes como las de Freire, Waldorf, Montessori, Pestalozzi, Aucouturier, Pickler, Freinet, hemos encontrado otra forma de educar en nuestras escuelas públicas, privadas, concertadas,  aprovechando los recursos disponibles para hacerlo de forma diferente, ya que la principal herramienta, metodología, didáctica somos los docentes en sí mism@s, con nuestra salud mental, nuestro nivel de autoconocimiento, nuestro nivel de conciencia de cómo influimos en nosotr@s mismo y en su entorno.

¿Para qué Comunidades Educativas?

El trabajo comunitario que hacemos en cada encuentro de educación nos permite ver una educación enfocada hacia la solidaridad que puede ayudar a preparar a los jóvenes para el futuro. Aun cuando este se presenta como altamente competitivo, es posible desarrollar dicha solidaridad a partir de orientar la polaridad entre lo competitivo y la colaboración, que se relaciona con los aspectos masculino y femenino de las personas, y que es algo que debería funcionar de manera equilibrada en las personas. Si la educación contribuyese a este equilibrio podría ayudar a la evolución de nuestro mundo problemáticamente poco solidario hacia un mundo en que no sólo interesen las satisfacciones egoístas sino que se tenga más presente el bien común.

Si partimos de la hipótesis que estar consciente no es tan común en nuestra sociedad actual, podríamos inferir que la mayoría de las personas en los ámbitos familiar, comunitarios, político y social están “dormidas” o menos conscientes de su ser, menos conectadas con su esencia. Si despiertan en edades tempranas, difícilmente querrán formar parte de “un mercado de trabajo competitivo”, pues encontrarán en otras comunidades y organizaciones comunitarias una forma más respetuosa y acorde con su bienestar y el de los demás.

¿Y cómo continuamos después de los Encuentros?

Los encuentros que promueve la FCN, reflejan el entusiasmo que ha despertado entre los/as docentes en España la experimentación y el diálogo en torno a la propuesta de una visión más amplia de la educación, a través de Comités de Educación que continúan con el análisis de sus experiencias a medida que avanzan, investigando una forma alternativa de trabajo.

Actualmente en España tenemos 23 Comunidades FCN, coordinadas por comités de educadores que trabajan sobre sí mismos/as y sobre su realidad profesional, invitando también a nuevos/as compañeros/as a sumarse a la creación de Proyectos Comunitarios Creativos. En Italia está organizándose el II Encuentro de Educadores que va por el mismo camino. En 2015, se han realizado los primeros Encuentros de Educadores en Latinoamérica, Brasil, México y Argentina.

Para más información:

 

Histórico Encuentros de Educación